De repente, una mañana, te lenvantas, como siempre, tu misma rutina, ducha, vestirte, desayunar rapidamente y coger el coche.
Hay días, que ya desde que pones un pie en el suelo de la habitación te dás cuenta de que va a ser una completa mierda.
Y así es, todo sale mal, gritos en casa, horas interminables en el instituto, examenes, malas notas.
Y a cada golpe que dás, sientes que hubiera sido mejor no levantarte de la cama, y seguir durmiendo.
Otros, por el contrario, no dás crédito de lo que pasa.
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